Quizás el título pueda resultar un tanto exagerado pero no me negareis que este fragmento se puede catalogar sin duda alguna como quizás uno de los diez pasajes compuestos para coros, mas logrados.

<Retrato de su primera esposa, en el museo de la Scala

Es curiosa la historia de esta ópera, Nabuco, que supuso el despegue de la carrera de Giuseppe Verdi.
En 1841 Verdi intentaba reponerse del amargo trance de perder a sus dos hijos y a su primera esposa Margherita Barezzi. En semejantes circustancias tuvo lugar el estreno de su segunda ópera Un Giorno di Regno que fue un fracaso rotundo (el primero y único en toda su carrera a excepción del primer estreno de "La Traviata" que también lo fue).

Así pues nos encontramos con un hombre y un artista destrozado en todos los ámbitos de su vida y sin embargo gracias a esa aura que tienen todos los genios es capaz de componer algo tan bello como esto.

El libreto de la ópera le fue literalmente obligado a recogerlo por el entonces empresario de la Scala Bartolomeo Merelli quién confiaba en las posibilidades del joven maestro tras la buena acogida de su primera ópera Oberto Conte di San Bonifacio.

Leyó y releyó el libreto escrito por Solera y acabó por componer una obra que sino "redonda", tocaba sin lugar a dudas la fibra del pueblo, de un pueblo italiano que se encontraba bajo el mando del imperio austríaco.

El canto lleno de sentimientos del pueblo hebreo fue como un himno para los italianos que se veian reflejados en esos pasajes de la biblia y todo del modo mas natural ya que nunca había sido intención del genio de Busetto el conseguir tal finalidad.

Y ahora vamos a deleitarnos con esta maravilla que es el "Va, pensiero, sull'ali dorate" de Nabuco.