Roberto Scandiuzzi en Santander
«Hoy en día es muy raro hallar una voz educada»
El cantante Roberto Scandiuzzi, que imparte un curso magistral en La Magdalena, cree que «se está perdiendo el gusto por la expresión vocal y el cuidado de la voz»

Apela a la «responsabilidad» y a la «obligación de enseñar los mejores y más intensos» caminos de aprendizaje que le ha proporcionado su ya larga experiencia de más de veinticinco años de presencia en los escenarios. Desde hace diez días imparte en La Magdalena un curso magistral en el que prima su sensibilización por la técnica y por cuidar todos los aspectos que configuran la riqueza y diversidad de la formación vocal, y la necesidad de potenciar desde la base el factor educativo y el hecho cultural. Roberto Scandiuzzi, uno de los mejores intérpretes de la escena operística mundial, celebrado entre la crítica y los aficionados por «la belleza de su voz, su timbre armonioso y su carisma personal», aborda sus enseñanzas desde un convencimiento: «hoy en día no se cuida la calidad de la voz».
Vinculado en los últimos años estrechamente a Santander, el cantante de Treviso habla de «la dificultad de encontrar en el presente una voz educada», y denuncia «la falta de voluntad para educar y transmitir en las nuevas generaciones un estilo preciso».
Fuera del día a día de las experiencias docentes como la de UIMP, Scandiuzzi subraya su inquietud porque «se está perdiendo el gusto por la expresión vocal como una técnica justa, hasta el punto de que hoy es muy raro encontrar una voz educada».Su curso magistral de técnica y expresión vocal, en el que está acompañado al piano por la santanderina Cristina Alonso, alcanza hoy su punto álgido con la convocatoria de un concierto de los participantes en este foro, a las 22:00h, en el Paraninfo de la Magdalena.
Aunque en dos semanas «no se puede hacer milagros», Scandiuzzi intenta en el ámbito académico transmitir su concepción sobre la técnica y la expresión vocal. Defensor a ultranza de lo que en el código lírico se conoce como 'legato', «que consiste en mantener una línea homogénea de canto», el bajo-barítono italiano, achacó la situación pesimista a la falta de voluntad para educar a los jóvenes y a que se les da lo que quieren, «porque lo que se considera importante es que consigan dinero o fama». Tras este problema, que «no es sólo de la música y de la lírica, sino del arte en general -dijo Scandiuzzi- «se deja todo un poco a lo salvaje y así sale lo que sale; algo que es peligroso porque en lo artístico se pierde rigor y estilo».
Cómo educar las voces
Scandiuzzi, que debutó en 1982 en el Teatro de la Scala de Milán con 'Las bodas de Fígaro', bajo la dirección de Ricardo Mutti, está convencido de que «hay voces; siempre las hay, pero el problema reside, a su juicio, en cómo educarlas».
En la presentación de su labor en La Magdalena y del concierto de hoy, en el que Roberto Scandiuzzi pondrá una pequeña guinda, profundizó en su preocupación esencial sobre el sistema formativo: «se está perdiendo el gusto por la expresión vocal y el cuidado de la voz en favor de la figura física». En su opinión, «se produce un salto de generación que está quitando un estilo de canto preciso, que es el de figuras como Alfredo Kraus, en el pasado, o Plácido Domingo».
Al igual que sucede con otras estrellas de la lírica como la mezzo Teresa Berganza, Scandiuzzi reconoció que existe «mucha ignorancia de repertorio y no se sabe lo que puede hacer una voz». E insistió en que «es muy raro escuchar una voz educada que canta», algo de lo que responsabilizó a la carencia de conciencia formativa.
En la descripción de los entresijos del estado educativo, el cantante explicó que ahora «se cuida mucho menos el principio de respiración que es la base». En su análisis, llamó la atención sobre la tendencia actual a «mezclar estilos, de forma que la lírica se junta con la música ligera a la hora de descuidar la calidad de la voz». Fue más lejos al denunciar así cómo se «está eliminando el gusto total por oír una voz; por ejemplo, en la música ligera, donde hace años se tenía que educar la voz, hoy ya no se necesita».
Regreso al FIS en 2007
La figura de Scandiuzzi ya forma parte de la historia del Festival Internacional de Santander y de sus testimonios sonoros. La última grabación en directo, publicada en un doble CD- octava entrega de la Colección que el sello RTVE Música dedica al festival santanderino- ha contado con la voz del bajo como referencia interpretativa de destacadas piezas.
El prestigioso cantante italiano, conocido y admirado en Santander desde que debutó hace años con el 'Don Carlo' de Verdi, protagonizó el pasado año un recital con la Orquesta Filarmónica 900 del Teatro Regio de Turín, bajo la dirección del joven maestro Ottavio Marino, y la Coral Salvé. Una cita muy especial para Scandiuzzi, porque contó con la colaboración de su hija, la soprano Diletta Rizzo Marin, con quien interpretó la pieza 'La virgen de los ángeles'.
Este verano el cantante regresa al FIS con 'La Gioconda de Poncielli', en versión concierto, programada los días 16 y 19. Su colaboración con el festival santanderino se prolongará en 2007, cuando está previsto que encarne al conde Rodolfo en 'La Sonámbula' de Bellini, que «no es uno de los grandes papeles del repertorio italiano pero sí un personaje» que requiere del estilo de canto que defiende y reivindica.
Su interpretación del personaje de Fiesco en Simón Bocanegra en el Covent Garden, bajo la dirección de Sir George Solti, supuso su reconocimiento popular. En ocasiones se le ha comparado con el famoso bajo Ezio Pinza y con Cesare Siepi, quien le influyó enormemente. Desde entonces ha actuado en los más importantes teatros del mundo.
Scandiuzzi también comparte con otros cantantes la idea generalizada de que en el mundo de la ópera, «los grandes enemigos de las voces son los directores de escena» y «también los de orquesta, que muchas veces se sujetan a lo que dicen los primeros».
Scandiuzzi recordó que «en la ópera el instrumento verdadero es la voz», y destacó que «hay directores de orquesta que no saben nada de vocalidad porque no están acostumbrados a trabajar con las voces». En su reflexión final insistió: «la ópera es la ópera, y el instrumento principal es la voz pero hay algunos directores que no conocen esa forma de trabajo de lo vocal, y si eso sucede -subrayó- no sale nada, sale una secuencia de notas que pueden llegar a aburrir».
Fuente: El diario montañes

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