Espectacular producción de perfiles plenamente clásicos de Jean-Pierre Ponnelle para el Metropolitan de Nueva York (1982), con James Levine dirigiendo a las huestes del teatro y a un elenco en el que además de la figura central de Luciano Pavarotti (en un papel que venía interpretando desde finales de los 60, el único rol mozartiano de su carrera), brillan con luz propia las voces femeninas, nada menos que Frederica von Stade, Ileana Cotrubas e Hildegard Behrens. Célebre y hermosísima producción en clave naïf de August Everding para la Ópera de Múnich (1983), que en su día pudo verse en TVE, con un sólido Wolfgang Sawallisch en la batuta y un elenco dominado por la deliciosa Pamina de Lucia Popp y la estratosférica Reina de la Noche de Edita Gruberova. Algo envarado el Tamino del mexicano Francisco Araíza y magnífico, tanto en lo vocal como en lo actoral, el Papageno de un inmenso Wolfgang Brendel. En 1991, año mozartiano como 2006, Gardiner ofreció con un exquisito cuarteto solista, su Coro Monteverdi y sus English Baroque Soloists un soberbio Requiem del salzburgués en el Palau de la Música Catalana de Barcelona en una sesión transmitida por televisión para toda Europa. Aquel concierto se completó con la Misa en do menor en una edición de Alois Schmitt y el propio Gardiner (nada que ver con la que el director inglés acaba de presentar en Granada). Causa descorazonadora nostalgia pensar que esta espléndida producción de Jean-Pierre Ponnelle para la pequeña pantalla (1988) contó con la participación de TVE, junto a la ORF y la WDR. La teatral batuta de Nikolaus Harnoncourt al frente de una deslumbrante y brillantísima Filarmónica de Viena y un equipo de solistas a base de Edita Gruberova, Delores Ziegler, Ferruccio Furlanetto, Luis Lima, Teresa Stratas y Paolo Montarsolo redondean la atractiva oferta.
Fuente: Diario de Sevilla


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