Maria Callas en el recuerdo.
La soprano de origen griego María Callas, una de las grandes divas musicales del siglo XX, es recordada en una exposición del Museo del Teatro Austríaco, situado cerca de la Opera de Viena, que se centra en el "arte de la escenificación propia" de la famosa e inmortal cantante.

La muestra, que se puede verse desde hoy y hasta el 17 de septiembre, se nutre en gran parte de la colección privada de Giancarlo Tanzi, aficionado de toda la vida que se califica a sí mismo de "loco" por la Callas y todo lo que se refiere a ella.
Griega de origen, aunque nacida en Nueva York, María Callas no sólo era la voz personificada sino también tenía un talento por lo dramático que desplegaba en los grandes papeles femeninos de la ópera, como Medea, Norma, Tosca o la Violetta en "La Traviata".
Nacida en 1923, debutó en el Teatro Olympia de Atenas en 1939, celebró sus éxitos más resonantes en la Scala de Milán y hasta mediados de los años 60 participó en todas las óperas renombradas del mundo.
La Norma se considera como papel clave de la Callas, que interpretó casi 90 veces y del que dijo: "Norma es como yo desde muchos puntos de vista. Norma parecerá una mujer fuerte, a veces incluso cruel, pero en realidad es un cordero que ruge como un león".
En la ópera del mismo nombre de Vincenzo Bellini, que se desarrolla en la Roma antigua y tiene fama de ser la más difícil en la especialidad del "belcanto", interpreta la figura trágica de una sacerdotisa gálica que se enamora de un romano.
El director de escena Pier Paolo Pasolini dijo sobre la cantante que "en ella vive una mujer de la antigüedad, misteriosa y mágica" y el director musical Leonard Bernstein comentó que "esta mujer produce en el escenario electricidad pura, en Medea es una central eléctrica".
Todos los testimonios de su época ensalzan su versatilidad y su capacidad de profundizar en un papel, de personificarlo en el sentido estricto de la palabra, por lo que se la consideraba no sólo una cantante sino también una actriz fabulosa que sabía expresar todas las facetas de una figura.
La mejor prueba de ello es que era muy codiciada por los directores de escena más famosos de su tiempo.
Además era objeto predilecto de los medios, que no sólo informaban sobre su labor artística sino también sobre las circunstancias, a veces "escandalosas", de su actuación, procesos y rivalidades, al igual que su ajetreada vida privada.
La muestra incluye varios trajes originales suntuosos que la diva llevaba en el escenario o en privado y que constituyen objetos de exposición extremadamente delicados, además de joyas, como la corona, el collar y los pendientes de Tosca que llevó en la Metropolitan Opera de Nueva York.
También se ven recortes de periódico, fotos, citas y críticas de personajes y personalidades contemporáneos sobre ella que revelan la auto-escenificación prolongada en su vida privada.
Pero también se leen citas de ella misma, en las que comenta sus interpretaciones de los papeles clásicos, y se escuchan grabaciones de sus arias más famosas.

Recortes de varios filmes la enseñan en la "Medea" puesta en escena por Pasolini y la "Tosca" que se dio en 1964 en la Covent Garden Royal Opera de Londres así como muestras de su voz en "Norma" (1954) y "La Traivata" (1955).
"La Traviata" es una de cinco óperas que Luchino Visconti escenificó con ella en la Scala de Milán y sobre la que dijo: "Puse en escena la 'Traviata' para ella sola, no para mí. Lo hice para servir a la Callas, pues hay que servir a una Callas".
Los retratos de la diva hechos por Pier Paolo Pasolini durante los trabajos de rodaje para "Medea" dan una impresión de la relación intensa a nivel creativo entre el director de escena y la protagonista.
Fuente - EFE

Gran Teatro del Liceo
