Me gustaría desde aquí hacer una crítica a aquellos Teatros y directores de escena que cada vez con más asiduidad tienden a crear anacronismos en las representaciones operísticas así como "confundirnos", con vestuarios y situaciones más propias de un espectáculo de Broadway que no de lo que el compositor creó para ser visualizado y montado de un determinado modo.
Para empezar yo soy de la muy particular opinión de que la ópera es un fenómeno musical que tiene un acotamiento en el tiempo igual que lo tienen otros movimientos musicales como pueden ser la música barroca, el romanticismo, etc..... por más esfuerzos que se hacen y han hecho pocas cosas pueden "salvarse" desde la segunda mitad del siglo XX en lo que a creaciones operísticas se refiere, pero bueno esto como digo es una opinión muy particular; ¿a donde quiero llegar?
Se imaginan las variaciones Goldberg interpretadas en un sintetizador. Hombre por poder claro que podrían ser interpretadas, pero ese no era el fin de su composición por parte de Bach sino como muchos ya saben, el de ser interpretado en el clavicémbalo por un joven de 14 años discípulo del mismo Bach y que ha pasado a la historia por haber puesto su apellido al “servicio” de esta maravillosa obra.
Bueno pues volviendo a lo que nos concierne, pensemos por un momento en un compositor operístico, por citar a uno, hablemos del maestro de Buseto; Verdi además de poner música a los libretos, dejaba instrucciones precisas y muy claras acerca de la puesta en escena de sus obras y mientras el vivió supervisó personalmente de manera escrupulosa que éstas fueran acorde lo que el había estipulado, porque ahora hay que distorsionarlo todo.
Que pasa, una vez que desaparecen los “creadores” no hay nadie que se encargue de velar por la fidelidad y el buen criterio a la hora de poner en escena una obra. Entiendo que esto es labor de los teatros y es que si bien pueden contratar a directores de escena independientes para que aborden una determinada puesta en escena, entiendo que lo suyo es que sea siempre el Teatro y su dirección el que marque un poco la línea a seguir.
¡¡¡ Vamos a ver !!! La traviata ya sabemos todos en que está basada y cual era la situación de una “cortesana” en el siglo XIX y es ahí donde radica la acción de le celebérrima obra de Verdi. Sorprendido me quede cuando hace ya unos meses leía la crítica de una representación de esta obra en un afamado teatro europeo y me encuentro con que la acción se había trasladado a un burdel de nuestra época en la que los personajes encarnan los prototipos de todos aquellos que se suponen pertenecen o están ligados a este mundillo (prostitutas, chulos, gente de poder…) que manera de tergiversar las cosas.
El pasado mes de febrero asistí un tanto incrédulo a una de las representaciones que del Otelo verdiano tuvieron lugar el Teatro del Liceo. ¡¡¡ Vaya derroche de medios !!!! El decorado de la representación se ciño a que el escenario fuese un plano inclinado, poniéndose de manifiesto en determinadas ocasiones la dificultad en los movimientos tanto de los principales intérpretes como del coro, ¡ah! se me olvidaba, y en un extremo del escenario también había una gran cruz apoyada en el suelo y ya está, no había nada mas.
Bueno, porque hay que hacer una puesta en escena tan minimalista en un teatro en el cual después de su última reconstrucción cuenta con unos medios y posibilidades para hacer unos montajes realmente soberbios, espectaculares y llenos de riqueza.
Que cierto es aquello de que “la necesidad agudiza el ingenio” y es que tanto en sus orígenes como en décadas posteriores los teatros contaban con auténticos "revolucionarios" que inventaban infinidad de triquiñuelas para mostrar con la mayor veracidad posible todo lo que rodeaba a la música que se representaba. Por que los Teatros permiten estas puestas en escena actuales (tampoco quiero generalizar, pero cada vez estas situaciones se dan mas) es que los directores de escena carecen de sentido común, de rigor histórico, de ingenio (en la mayoría de los casos no les hace falta si son fieles a lo que ya esta está descrito) tanto cuesta llevar a cabo estas instrucciones que en su momento muchos de los maestros expresaron para matizar sus escenas, pasajes, etc y dieran fuerza a la obra.
Que sentido tiene que un teatro moderno como el actual Liceo con unas posibilidades técnicas impresionantes, permita que una Opera se represente simplemente con una rampa y dos palos en forma de cruz. Espero que me perdonen pero para eso prefiero ver en el fondo del escenario lienzos pintados que evoquen cada una de los pasajes y momentos de la representación por muy anticuado que esté.
Lo único que se me ocurre, es que todos aquellos que secundan estos montajes tienen una necesidad de protagonismo -que prima por encima de un cierto rigor artístico- y con el cual intentan acaparar un poco de la gloria que a mi juicio es exclusivo del compositor y de sus intérpretes (cantantes, orquesta y director).
Señores directores artísticos de los diferentes teatros, solo por poner un ejemplo: Verdi no escribió Rigoletto pensando en que el Duque era un broker de la bolsa Neoyorkina y el padre de Gilda un magnate de las finanzas al mas puro estilo Rockefeller.................. no, la opera del "Bufón" es eso otra cosa diametralmente opuesto. Por favor no se saquen cosas raras de la chistera, a estas alturas en el mundo operístico ya esta todo más que inventado.


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